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Con o sin estrella Michelin, lo mejor de 2019

Acabamos de cerrar otro año más y, para no perder las buenas costumbres, he preparado un ranking con lo mejor de 2019

 

Para el año 2019 me marqué ciertos “deberes”. Algunos los he podido cumplir y, como es lógico, muchos otros que se me han quedado en el tintero. El que más me ha dolido no poder cumplir ha sido el de volver a Bagá para ver la evolución de mi querido Pedrito y de todo su equipo. En 2020 lo remediaré.

 

Si años atrás ya tenía problemas de logística con dos niñas pequeñas, este 2019 se complicó un poquito más ya que mi tercera hija llegó en diciembre y mi mujer tuvo un embarazo algo complicado que, sin duda, ha marcado mi agenda gastronómica del año. Lo primero es lo primero, y al final los esfuerzos y sacrificios se han visto recompensados con creces con la llegada de la pequeña. Es más, diría que el mejor momento gastronómico del año fue la hamburguesa de Alfredo’s Barbacoa que me tomé en la habitación del hospital a las pocas horas de nacer mi hija. Al final, la vida son momentos y con quien los compartes, celebraciones improvisadas, nuevas llegadas a la familia... Y les puedo asegurar que esa hamburguesa fue un momento extraordinario y es que, aunque suene raro, tengo por costumbre pedir siempre la misma hamburguesa cuando nacen mis hijos, algo ya convertido en una curiosa tradición (mi mujer dice que me sirve para matar los nervios del momento).

 

Tener una hija de 4 años, otra de 3 y una recién nacida no facilita la situación para ir a restaurantes y cada vez hay más establecimientos que limitan o prohíben su entrada (Berasategui…, quién te ha visto y quién te ve…), algo que no entiendo pero que respeto. Tengo que decir que para mí es un gustazo y un verdadero placer compartir mesa y mantel con ellas e ir educándolas poco a poco en esta afición culinaria en la que mi mujer es mi gran cómplice. Ahora bien, entiendo que hay muchos sitios a los que no procede llevarlas, lo que limita la visita a muchos restaurantes.  

 

Volviendo al ranking de este año hay muchas ausencias, soy consciente. No hay salidas al extranjero y hay muchas ciudades que no he podido visitar. Barcelona, Santander, Marbella y San Sebastián fueron las salidas del 2019, pero hay muchos restaurantes a los que no he podido ir y que habitualmente salen en este ranking (Horcher, Iván Cerdeño, el nuevo Estimar en Madrid, Bagá, Coque, Noor, etc, etc, etc…)

 

Recuerden que, como siempre digo, esto es algo completamente subjetivo y que únicamente se trata de pasar un buen rato analizando lo acontecido en el año que acaba de terminar. Las malas experiencias es mejor olvidarlas y la crítica negativa/destructiva se la dejo a los críticos gastronómicos, que son los que viven de esto y a los que les paga por dar su opinión, más o menos profesional.

 

Siempre intento en este artículo anual reflexionar, recapitular y hacer un breve resumen de lo mejor de todo un año, algo que no es fácil. Así que allá vamos con una clasificación que incluye las 30 mejores comidas del año y un breve resumen de las 10 mejores. 

 

 

 

 

 

LO MEJOR DE 2019

 

 

 

1.- Diverxo: Por cuarto año consecutivo, mi mejor comida del año ha sido en el restaurante de Dabiz Muñoz. El rey sigue siendo el rey. Creo que muy pocos, por no decir nadie, puede dudar de su nivel actual.

 

Genialidad constante en cada uno de sus creaciones, una sala brillantemente dirigida por Marta Campillo y que cada día va a más, y como sumiller una auténtica enciclopedia vinícola como es Miguel Ángel Millán. No hay límites ni techo para Dabiz, a día de hoy es el número 1 con mucha diferencia.

 

Sigo pensando que, con el paso de los años, nos daremos cuenta de lo afortunados que hemos sido por haber coincidido en el tiempo con su cocina. Dentro de muchos muchos muchos años podré contárselo a mis nietos.

 

 

 

2.- Disfrutar: Mi comida este verano allí estuvo a un nivel increíble, ha sido el que más se ha acercado a Diverxo. Un lugar único donde la técnica y la vanguardia van de la mano con platos impecables y donde todo tiene sentido. Si sumamos una sala joven, divertida y tremendamente profesional, y una bodega maravillosa a precios sorprendentes para ser un dos estrellas, el resultado es de matrícula de honor.

 

 

 

3.- La Tasquita de Enfrente: En pocos sitios comería cada día de mi vida. La Tasquita de Enfrente es uno de ellos. Y es que el repertorio de platos de Juanjo López parece que no tiene fin. Y lo dice uno que ha perdido la cuenta del número de veces que ha comido este año allí y del número de platos diferentes que ha probado. Eso sí, siempre al máximo nivel.

 

El mejor producto que se puede encontrar, cuidado y mimado como se merece, para elevarlo a su máxima expresión. Dos o tres ingredientes como filosofía de vida para crear geniales combinaciones. Todo un disfrute desde la aparente sencillez.

 

 

 

 

4.- Zuberoa: Es complicado decir algo que no se haya dicho ya. Para mí es un restaurante maravilloso donde siempre disfruto como un enano y donde además puedo llevar a mis hijas a que conozcan la cocina de Hilario Arbelaitz. Un restaurante eterno que crea escuela..., ¿cuántos pueden decir esto? Hilario, maestro de maestros, ojalá siga al pie del cañón muchos años más demostrando cómo se cocina de verdad.

 

 

 

5.- Santceloni: El gran restaurante de Madrid. En muy pocos restaurantes se consigue un nivel tan alto de cocina, bodega y sala como en Santceloni. Que siga sin tener las 3 estrellas colgando en la puerta es muy difícil de entender, casi imposible de explicar. Además, es el primer restaurante al que fui con mi tercera hija, una pequeña anécdota que quedará para el recuerdo.

 

 

 

6.- La Cosmopolita: Uno de los restaurantes que más ganas tenía de visitar y donde tenía las expectativas por las nubes ya que todo lo que veía de Dani Carnero me parecía espectacular. Pues bien, no es que se cumpliesen esas expectativas, es que se superaron con creces y ahora lo único que quiero es volver a Málaga para conocer su nuevo Kaleja donde estoy seguro que seguirá haciendo felices a todos los que se paren a visitarlo. Otro ejemplo de sencillez y saber hacer. Qué lujo de este sitio.

 

 

 

7.- Pedegrú (por Llorenç Sagarra, Dani Lasa y Miguel Caño): Alguno seguro que se sorprende o critica esta posición, pero la verdad es que mi comida allí fue fantástica, diría que hasta memorable. Combinaciones arriesgadas (esa escuela Mugaritz…) pero perfectamente integradas, sabores nuevos, talento, creatividad. Lo tuvo todo. Me hubiese pasado comiendo horas y horas, Además, la impecable elegancia y sabiduría en el mundo de la sala y del vino de Javier Pérez (cuánto se te va a echar de menos en este sector) sumaron para que el disfrute fuese extraordinario.

 

Aclarar que mi comida en Pedegrú fue en la mesa de la cocina y cuando todavía estaba gestionado por el trío de cocineros antes citado. Una lástima que el proyecto finalmente no haya terminado bien. Su salida del restaurante es una gran pérdida para Madrid., 

 

 

 

8.- La Milla: Si un día desaparezco y no saben de mí me pueden buscar en La Milla (ahora soy fácil de localizar, soy el que está sentado con tres niñas…). Producto de primera y una cocina que cada día va a más. Sala impecable hasta en los días más complicados de agosto, una bodega magnífica que invita a darse un buen homenaje. Si sumamos una ubicación idílica y la posibilidad de pasar el día en sus hamacas para mí es el paraíso.

 

 

 

9.- Narru: Íñigo Peña por fin tiene un espacio a la altura de su cocina donde puede demostrar todo el potencial que tiene (que no es poco). Extraordinario despliegue de producto y cocina a un nivel sobresaliente. Lleva dos meses abierto y ya ha conseguido ser uno de los mejores restaurantes de San Sebastián, si no el mejor. Íñigo está llamado a ser uno de los líderes de la nueva generación de cocineros vascos que tiene que tomar el relevo de grandes como Arzak o Subijana.

 

 

 

10.- La Bien Aparecida: José de Dios es uno de los cocineros más talentosos y elegantes que uno se puede encontrar. Aunque parezca mentira, en una calle de moda y dentro de un gran grupo gastronómico, se puede hacer alta cocina. Uno de mis favoritos tanto para un picoteo rápido como para un gran homenaje. Un lugar del que siempre salgo satisfecho y en donde disfruto en cada visita.

 

 

 

 

PREMIOS 2019

 

             

Premios "Sorpresas de 2019" 

QUINQUÉ 

Quinqué es un claro ejemplo de cómo dos jóvenes cocineros, sin apoyos ni inversores, ha conseguido abrir un restaurante en Madrid con una cocina tradicional, buen producto y a precios más que comedidos.

 

ROOSTIQ

Roostiq tiene todo lo que le pido a un restaurante. Se come fenomenal, tiene unas pizzas magníficas, una carne espectacular y buenas verduras. Sumamos una bodega de escándalo y precios ajustados y dan ganas de ir cada semana.

 

Premio "Mejor Sumiller" 

ISRAEL RAMÍREZ (Saddle)

La persona que mejor me ha dado de beber en 2019 ha sido Israel Ramírez en el recientemente inaugurado Saddle. Pasión y conocimiento manejando una de las bodegas más importantes del país de una forma sorprendente dada su juventud. El futuro es suyo.

 

Premio "Mejor Sala" 

ABEL VALVERDE (Santceloni)

Elegancia, saber estar, cuidando cada detalle para que la visita sea perfecta. Además, Abel Valverde dirige una brigada profesional como pocas y, por si todo esto fuese poco, tiene la mejor tabla de quesos del país que explica con gran pasión. Un grande de la gastronomía.

 

Premio "Sitio más divertido"

BODA DE CRIS SERRA Y ALBERTO DE LUNA

Las cosas como son. La boda de mis queridos Alberto de Luna y Cris Serra fue una de las mejores bodas en las que he estado, con unos novios pendientes de todos sus invitados y que nos cuidaron como nunca. Y gastronómicamente hablando fue una pasada, todo un ejemplo de generosidad que bien merece el premio al sitio más divertido del año.

 

Premio "Estrella SIN Michelín"

JUANJO LÓPEZ (La Tasquita de Enfrente)

Como sigue sin tener estrella Michelín, y mucho me temo que nunca se la van a dar ya que supondría reconocer un error o una injusticia por parte de la Guía, el premio este año va para Juanjo López y su equipo de La Tasquita de Enfrente. Un claro ejemplo de "Estrella SIN Michelín".

 

Premio "Joven promesa (menor de 35 años)"

CARLOS GRIFFO (Quinqué)

Este joven cocinero de 31 años ha sabido aprovechar muy bien el tiempo ya que, a pesar de su corta edad, ha pasado por las cocinas de algunos de los mejores restaurante de este país. Un cocinero inteligente que ha sacado el máximo partido a su experiencia y ha abierto recientemente su propio restaurante (junto con Miguel García) , consiguiendo que Quinqué sea uno de los lugares donde mejor se come de Madrid.

 

Premio "#NoPostreNoParty"

TOQUE

La tarta de la leche que Sofía Baena, la madre de Lucas Vega, nos ha regalado y que Lucas ofrece en su restaurante Toque es un éxito y es imposible que no guste a todo aquel que la prueba. En su recuerdo sirva este pequeño homenaje.

 

Premio "Mejor destino gastronómico"

MÁLAGA

Este premio viaja este año hasta la provincia de Málaga. Hace unos años decir esto era una temeridad, pero ahora la oferta gastronómica malagueña es muy interesante. En la propia ciudad de Málaga las paradas en La Cosmopolita y Kaleja son obligadas. En Fuengirola tenemos Los Marinos José y La Salina, lugares perfectos para los amantes del marisco y la carne, respectivamente. Y Marbella cuenta con el Grupo Dani García a la cabeza, un estrellado como SkinaLa Milla en la misma playa de Puente Romano, un japonés excepcional como es TakumiKavaBack Tapas y Primeria Selection para redondear una excelente oferta gastronómica.

 

 

En el apartado de "deberes" para el año 2020 tengo los siguientes:

 

1. Volver a BagáNoor, Diverxo y Coque (hace demasiado tiempo que no visito a los hermanos Sandoval que tantas alegrías me han dado).

2. Seguir yendo cada vez que pueda a La Tasquita de Enfrente y Toque, mis segundas casas y donde tan bien como y  tanto me cuidan.

3. Hacer ruta gastronómica por París, visitar Le Pres de Eugine en el sur de Francia y volver a Copenhague (sigue pendiente...).

 

 

Como cada año, agradecer a cada hostelero valiente que lucha por su negocio. Gracias a todos los que forman parte de esto. 

 

Y gracias a toda mi familia por aguantarme las salidas, las fotos y las crónicas. Pero, sobre todo, gracias a mi mujer y a mis hijas por compartir esta maravillosa afición y por ser una parte fundamental de todo esto.  

 

Este 2019 me ha enseñado que lo mejor de mis visitas gastronómicas son los momentos vividos y los recuerdos que se generan. Creo que últimamente el mundo gastronómico se ha centrado demasiado en la crítica, ya sea positiva o negativa, dejando de lado lo más importante. Se nos olvida que la parte más importante de todo esto son los momentos que vivimos..., esa primera comida con nuevas incorporaciones a la familia, las reuniones con amigos con unas hamburguesas y unas cervezas o con un gran homenaje en un estrellado, esa cena romántica con tu pareja en la que consigues desconectar del trabajo, las obligaciones y los problemas del día a día y terminas riéndote de la vida y con ella, etc.

 

Al final los platos se terminan olvidando y lo que permanecen son las sensaciones que tuvimos en ese momento, siendo aquí los hosteleros nuestros grandes cómplices. Y es que los momentos no serían tan especiales sin el gran trabajo de esos cocineros que preparan sus elaboraciones con tanto mimo, sin ese personal de sala que te trata con cariño o sin ese sumiller que te regala todo su conocimiento.

 

Puede que este 2019 no haya podido visitar todos los restaurantes que me hubiera gustado, pero sin duda ha sido un gran año a nivel gastronómico. Me guardo tantos momentos especiales que sólo espero que el 2020 esté a la altura.

 

¡Os deseo un gran 2020 a todos! 

 

 

        

El mejor momento (Pablo López)

 

 

Fotos: Estrella SIN Michelín

 

 

 

 

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