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#Gastronomia

El verano terminó

Todo en esta vida tiene un principio, pero también un final. Las cosas buenas, además, llegan a su fin antes, o al menos esa es la sensación que nos da. Excepto algunos afortunados que veranean en septiembre (a mitad de precio que el resto de los mortales y con una tercera parte de invasores en destino), el resto ya hemos vuelto a la rutina, a las jornadas laborales infernales, a las dietas post-verano, a apuntarnos a un gimnasio al que iremos sólo la primera semana y a aguantar al jefe y a los compañeros de oficina.

 

Con lo feliz que estaba yo en la playa…

 

Al inicio del verano escribí algunas líneas con pequeñas recomendaciones en la zona de Valencia, Alicante y San Sebastián. Ahora que se ha acabado lo bueno, he creído necesario hacer un pequeño resumen de un verano excepcional que será muy difícil, por no decir casi imposible, que se vuelva a repetir.

 

El mes de agosto comenzó muy fuerte en San Sebastián, un destino imprescindible que cuenta con algunos de los mejores restaurantes de toda España. Me siento un verdadero afortunado por haber podido disfrutar de nuevo del restaurante Martín Berasategui. Su creatividad no conoce límites, es el restaurante perfecto.

 Gran Menú Degustación de Martín Berasategui

 

En Zuberoa, una vez más, se me acabaron los calificativos. La cocina, el cariño y la humildad de Hilario y Eusebio Arbelaitz emociona. Cada plato es sublime, con unos fondos impecables y un producto elegido con mimo. Una casa donde quedarse a vivir y donde es imposible no tocar el cielo.

Zuberoa

 

La visita a Patxiku-Enea trajo la mejor de las chuletas y un besugo exquisito. De la mano de Aitor pude visitar la central de Cárnicas Guikar y así poder seguir aprendiendo sobre el apasionante mundo de las carnes.

Patxiku-Enea

 

También pude visitar Txuleta y Casa Nicolás, otros dos grandes templos asadores, sobre todo el segundo, donde tuve el placer de conversar con Don Pedro Ruiz, uno de los grandes genios de las brasas.

 

Y, como no todo es carne, parada obligatoria por Guetaria y sus fantásticas parrillas a pie de calle. Una vez más pude degustar el fantástico rodaballo de ElKano. No obstante, me gustaría poder ir "en temporada" y probarlo en su mejor momento.

Elkano 

 

Recordaré eternamente la comida en Etxebarri, no por la comida en sí, sino por el cosquilleo al ir acercándome al restaurante, al entrar por su puerta, al ir llegando los diferentes platos a la mesa. Tenía tantas ganas de conocer esta casa, y llegué con las expectativas tan altas por todo lo que había leído, que al final era casi imposible que se colmasen por completo.  

 

Para el recuerdo quedará el percebe, la gamba roja y la chuleta.

Asador Etxebarri 

 

No todo va a ser bueno, también hubo algunos “pintxazos”, como por ejemplo la cena en el Restaurante Pop Up de Hélène Darroze situado en el Hotel María Cristina, la imposibilidad de acceder a los bares más populares del casco de viejo, pintxos, pintxos y más pintxos recalentados… Para que haya grandes casas tiene que haber otras que no lo sean tanto.

Restaurante Pop Up de Hélène Darroze

 

Y siempre con la "base de operaciones" en el Hotel Niza (***), que cuenta con una ubicación perfecta, la amabilidad de su personal, un precio imbatible y, por supuesto, con el restaurante Narru. Este verano, una vez más y ya van unas cuantas, he podido dar buena cuenta tanto de sus desayunos (¡qué brioche tan memorable!), de su barra de pintxos y su tortilla, de su menú con una increíble calidad-precio, de un gin&tonic en su terraza de la Concha, etc. Parada obligatoria a cualquier hora del día. 

 Narru

 

Durante la parada técnica en Madrid, además de hacer algo de dieta (ejem, ejem…), disfruté de esta gran urbe despoblada y pude comer en Nakeima sin esperas, sin colas, pero tan divertido como siempre. Qué pasada de sitio y cómo cocinan estos chicos. En ningún otro lugar me lo paso mejor.

Nakeima

 

A continuación tocó poner rumbo a Alicante; iba a decir la zona de Levante pero luego alguno me lo recrimina por las RRSS. A lo que iba, Alicante es una ciudad que me gusta pero que no acaba de conquistarme gastronómicamente hablando. Este verano he conocido Terre, un lugar donde se come decentemente y que sigue la línea de El Portal, buscando un público al que le gusta "dejarse ver", aunque quizá le falte todavía algo de tiempo para llegar al nivel de este último.

Terre

 

También conseguí visitar por fin La Taberna del Gourmet, un sitio bastante interesante con una de las cartas más amplias que conozco. Algunas luces y sombras en aquella cena, pero es un lugar que invita a volver, sobre todo a la agradable terraza que tienen en el paseo.

La Taberna del Gourmet 

 

En San Juan playa, como siempre, muy recomendables los arroces de Azul Playa, la cocina clásica de Estella con su excepcional foie, y la Heladería Playa San Juan, con sus helados artesanos que hacen perder la línea y sus granizados con ginebra que me vuelven loco.

 

Tampoco perdí la ocasión de saludar a la gente de Vinícolas San Juan, en concreto a mi amigo Julián para seguir aprendiendo de su sabiduría, de su generosidad y de su bendita locura. Pocos saben más de vinos que él. Y tuve la oportunidad de compartir mesa con Don Carlos Martínez (@carlosms1568), “il capo alicantino”.

Vinícolas San Juan 

 

Finalmente, aprovechando uno de los pocos días lluviosos en Alicante durante el mes agosto, decidí peregrinar a Altea para conocer Ca Joan, y sus afamadas chuletas con maduraciones extremas. Un tema que genera amores y odios a partes iguales entre los carnívoros más exigentes. Personalmente, siguen sin enamorarme. Una pena lo radical de su oferta ya que limita la experiencia.

Ca Joan 

 

Me quedé con ganas de  volver a visitar La Ereta, para mí el mejor restaurante de la ciudad, y El Teatro Bistrot, del que sólo oigo cosas buenas, pero me quedé sin días.

 

De Alicante a Cádiz había demasiados kilómetros, sobre todo si de equipaje llevas a una criatura de año y poco y otra en camino…, así que hacer un pit-stop era casi una obligación. El lugar elegido para la parada fue Marbella (Málaga), por la cual hacía muchos años que no pasaba, grave error. Diré que ha sido una de las ciudades que más gratamente me ha sorprendido y en la que más trabajo me ha costado elegir los restaurantes que visitar. 

 

Lejos de Puerto Banús, del lujo, de los yates y los barcos, nos encontramos con Skina, uno de los restaurantes donde mejor he comido en lo que va de año. Producto excepcional, perfectamente tratado y una bodega de lujo. El pequeño comedor y las estrechas calles del centro le dan un aire romántico al lugar.  

Skina

 

Entre los estrellados tenía muchas ganas de conocer la cocina de Dani García. Así, visité su restaurante homónimo y me brindó una cena a un nivel bastante alto, con un maridaje fantástico y un servicio joven y amable. Creatividad e innovación a raudales. Un tipo de cocina que es obligatorio conocer y que invita a pasarlo bien.

Menú Principito de Dani García 

Maridaje de Dani García 

 

A pocos kilómetros de Marbella, concretamente en Fuengirola, se encuentra uno de los templos del marisco y el pescado: Los Marinos José. Un espectáculo desde que uno entra por la puerta y se da de bruces con una mesa que contiene todo lo bueno que ofrece el mar. José, Pablo y el resto del equipo consiguen que sea un lugar especial al que desde luego pienso volver siempre que tenga ocasión. Otra de las grandes comidas de este año que todavía no he conseguido quitarme de la cabeza.

Los Marinos José 

 

Dejo pendientes, entre otros, Messina, El Lago y La Cosmopolita, así tengo unos buenos motivos para volver pronto.

 

Para finalizar el verano, acabé en Sancti Petri (Cádiz), con sus espléndidas playas y sus atardeceres dignos de la mejor de las postales. Un lugar que hasta hace poco era casi un páramo gastronómico y que gracias a las recientes aperturas de Cataria y Alevante ha conseguido resucitar mínimamente.

 

Fuera de estas dos referencias, casi lo mejor es quedarse en el hotel, sobre todo si van en agosto, ya que tanto Casa Manguita o Cachito, dos estandartes, se colapsan y bajan tremendamente el nivel.

 

En Cataria una cena con altibajos, donde el verdadero protagonista fue sin ninguna duda un besugo majestuoso. Respecto a la chuleta..., indigna e impropia de un restaurante cuyo “hermano mayor” es Elkano.

Cataria

 

En Alevante pude acercarme algo más a la cocina de Ángel León, ya que parece que se me resiste ir a la casa madre y que, sin ninguna duda, es mi asignatura pendiente. Disfruté de una cena espléndida, sabores ricos, definidos, una sala bien trabajada y una bodega más que suficiente. Éxito más que merecido.

Alevante 

 

Y, como siempre, sirva este texto como agradecimiento y homenaje a los hosteleros de bien, a todos los cocineros, camareros y demás personal de los restaurantes que han sido invadidos este verano. Después de tanto trabajo, de tanto calor y de tanto aguantarnos, espero que tengan unas más que merecidas vacaciones. Coman y beban todo lo que puedan.

 

El verano terminó, las vacaciones quedan atrás y lo mejor lo guardaremos en la memoria durante mucho tiempo. Tendremos que seguir el camino, mirar para adelante. Nos esperan cosas buenas, fantásticas diría yo. Llega el otoño con sus flores secas, sus setas, su caza, etc. Volveremos a Treze, a La Buena Vida, a Lakasa, a Lera y a tantos otros sitios más. 

 

A seguir disfrutando. 

 

 

Flores secas (Carlos Chaouen)

 

Fotos: Estrella SIN Michelín

 

 

 

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